Editorial

Equipo para la guerra

Lionel Benítez

La coalición de gobierno se conformó para tiempos de paz, para arreglar los entuertos de la era Macri pero sobre todo para pactar con los sectores del poder real que hoy le declararon la guerra a Alberto Fernández.

El poder dentro del gobierno nacional está conformado por varios espacios, intereses y hasta con intendentes cercanos al propio mandatario nacional. Alberto vino para conciliar entre la política gobernante y los popes del poder económico al que conoce al detalle. Muchas fueron las muestras.

 Días antes del DNU de las telecomunicaciones el Ministerio de Educación había enviado material pedagógico para imprimir en el grupo Clarín, quien se llevó la mayor parte de torta publicitaria en lo que va de la pandemia pero que también  recibe el ATP del Estado, para pagar los sueldos a sus empleados, y que hoy ataca tras el congelamiento de tarifas a sus empresas TELECOM, FIBERTEL, PERSONAL y CABLEVISIÓN, sus diques de recaudación.

El ataque al gobierno es impresionante. Pocas veces se vio una balacera de tal magnitud con un gobierno que asumió hace meses y con una pandemia histórica en el mundo. No quieren dejarlo recuperar piernas y ya instalaron la maniobra de “acoso y derribo”.

El gobierno renunció a comunicar, por miedo o timidez, dejando el arco solo para que las empresas con medios de comunicación le manejen la agenda, la oposición y la justicia a placer, como siempre ha pasado. Cuando quiere comunicar lo hace mal, no se explican, y lentamente se va generando la idea de un país inhabitable, difícil de vivir y sin destino. Entre el fracaso de Macri y la erosión al gobierno se impone una ola antipolítca preocupante.

Hay errores épicos que a esta delicada altura no se pueden dejar pasar: Salieron tarde a desmentir el aumento del impuesto a la ganancia, tampoco salieron a poner datos  a la literatura creada alrededor del cepo al dólar, supercepo que puso el macrismo al final del gobierno luego de fugarla toda. Cualquier papanatas con micrófono se le anima al presidente, cualquier youtuber le hace frente y alrededor le arman una gesta de gobierno en ruinas a punto de salir en helicóptero y no responden.  Ya los midieron y los tienen contra las cuerdas.

Durante meses los medios comerciales nacionales atacaron y menos cavaron la cuarentena, caída está, cargaron tintas sobre el presidente por el récord de casos en el país. Horacio Rodríguez les administró el aislamiento, los distritos copian a la ciudad.

Alberto armó un equipo para la paz, para pactar con  los grupos y gobernar tranquilo, pues, eso no pasó, hoy está claro que van por la caída del gobierno nacional con neologismos que repiten y trabajan arduamente creando una sensación en un gobierno que no llega al fin del mandato. El levantamiento policial, que tuvo un fuerte condimento de fuego amigo, fue el globo de ensayo que ahora vuelve a repetir el propio Eduardo Duhalde, insistiendo en la comparación con el perdidoso gobierno de Fernando De Larrua mientras que insisten con la debilidad institucional y el atropello a la Democracia: Golpe para la Democracia, bombardeo por la Paz.

Quizás sea el momento de pensar un recambio en el equipo, en poner a los que ya pasaron por todas, a los que tienen el cuero duro de tantas operaciones. Quizás este equipo de paz no funcione para este momento de peligro institucional.

Por lo tanto el presidente se reunió con Aníbal Fernández, a quien le hizo un ofrecimiento concreto, para volver a la primera plana del gobierno. La reunión duró dos horas pero el ex ministro de Cristina rechazó la oferta, no se descarta que retorne a las altas esferas del poder en tiempos duros. El gobierno no se define si ataca o defiende.

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