Editorial

Edenor sigue controlando el humor social del conurbano

Pasan los años y Edenor, la empresa transportadora de energía de Pampa Energía del empresario Marcelo Mindlin, continua manejando el humor, la crispación y la ebullición social en el conurbano profundo donde sigue acomodándose a los gobiernos sin que su permanencia en el negocio corra peligro.

En las últimas semanas el conurbano, sumido en una férrea cuarentena y una crisis económica devastadora, comenzó a mostrar su peor rostro. La dificultad de generar ingresos, los altos precios de los alimentos sumado a los decadentes servicios públicos es el cóctel explosivo que generan incidentes, cortes y desmanes en los distritos.

Hace días atrás el jefe comunal de José C. Paz, Mario Ishii, se había mostrado alertado por la situación del conurbano. Aseguró que se corrió el filtro de convivencia con la política y la violencia comenzó una escalada hasta ahora aplacada. La inseguridad sigue al pico de las preocupaciones ciudadanas en los barrios y los incesantes cortes le ponen pimienta al humor social que hoy ya no se aguanta prácticamente un solo gesto.

 

La injerencia de Edenor en la paz social ha sido importante en las últimas décadas. Sin la capacidad de respuesta al crecimiento del conurbano la empresa de Mindlin tuvo 4 años de facturación escandalosa con los tarifazos avalados por la gestión Macri y la inyección de subsidios de la gestión Kirchner que la empresa jamás invirtió para ponerse a tono con las necesidades del territorio.

El CEO de la compañía, Ricardo Torres, adelantó que presentaron una propuesta para nuevos aumentos luego de abandonar la cuarentena y la ruina que está va a dejar en los distritos.

Mientras tanto Edenor hoy tiene de su lado el impensado apoyo de los usuarios perjudicados por los reiterados cortes, una suerte de abogados de bajos recursos proempresas que señalan que los cortes son productos de los “que están enganchados” y no de la inexistente inversión de años. Los subsidios Pampa Energía los cobró uno arriba del otro, jamás dejó de percibir ganancias por parte de los usuarios y del Estado Argentino.

Ahora Edenor vuelve a controlar el humor social de las calles con cortes, piquetes y protestas cada vez más acaloradas en la provincia. José C. Paz es un retrato del daño que puede causar el monopolio de la energía eléctrica.

Las intendencias siguen siendo el primer mostrador de protestas vecinales: la falta de luz y la delincuencia tienen rebote inmediato en una sociedad abatida, que mastica rabia y ataca lo primero que ingresa en el radar.

Los empleados tercerizados de Edenor no dan abasto recorriendo barrio por barrio para solucionar los problemas. El distrito paceño tiene barriadas que no tienen luz desde hace tres semanas. El intendente habría instruido al área jurídica para ir contra la empresa para que otorgue respuestas.  Edesur también es prenda de discordia, los intendentes se reunieron planteándole al gobernador Axel Kicillof que el conurbano cada vez está más bullicioso.

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