Editorial

El descontrol de la quema domiciliaria de ramas, hojas y basura en tiempos de enfermedades respiratorias

Quien caminó por algún barrio del conurbano conoce de la histórica costumbre de quemar lo que sea a cualquier hora del día. Desde los barrios populares hasta las refinadas casaquintas tienen como deporte la quema de basura, ramas y hojas. Está normalizado, aunque está prohibida. Pero las consecuencias en tiempos de enfermedades son graves y pocos lo saben.

Casi todas las ciudades del conurbano tienen misma realidad, algunas con mayores controles pero sobre todo con responsabilidad ciudadana con respecto a la quema de basura, ramas y hojas. La mayoría no sabe que sus consecuencias nocivas para la salud y son altamente peligrosas y sobre todo en tiempo de enfermedades respiratorias. Los minibasurales se multiplican y el vecino quemando en la vereda hojas, ramas y elementos que saca de su casa son algo normal en los municipios bonaerenses.

Aún existe la mala costumbre de quemar basura en casa o basureros clandestinos. Muchos vecinos continúan llevando adelante esta práctica, sin saber que esto deja efectos negativos  a la salud.

Al quemar basura, se liberan tóxicos y sustancias como: plomo, cadmio, mercurio, gases de efecto invernadero, gases ácidos y partículas finas, que pueden resultar altamente cancerígenas. La gravedad de quemar simples hojas en casa bajo el argumento de “es mi casa” está comprobado que agrava los cuadros de enfermedades respiratorias, sobre todo en esta etapa del año donde el conurbano se convierte en un impresionante incinerador domiciliario donde vecinos queman descontroladamente ramas y hojas en sus casas.

El ambiente contaminado con partículas, producto de quema de basuras o de cigarrillos, puede provocar afecciones respiratorias, desde reacciones alérgicas hasta cuadros más severos como la obstrucción pulmonar y el cáncer de pulmón, estos últimos casos ocurren cuando el nivel de toxicidad llega a su etapa crónica: cuando se convive entre personas que hacen de la quema una diaria. Y puede afectar tanto a personas consideradas sanas como a las enfermas.

En diferentes partes del país, existen multas para las personas que sean sorprendidas quemando basura al aire libre, esas medidas pretenden mitigar el esparcimiento de sustancias nocivas para la salud. En el conurbano parece imposible.

Puede provocar afecciones respiratorias, reacciones alérgicas y hasta obstrucción pulmonar y cáncer de pulmón. Los más vulnerables son niños, abuelos y embarazadas. Sobre todo con el ingreso duro de la pandemia que ataca el sistema respiratorio degradándolo, para que se instalen todo tipo de infección. Los barrios humildes son los que normalizan mucho más esta práctica sin advertir los peligros.

Se advierte que en el caso de las embarazadas es doblemente perjudicial, ya que el humo que la gestante respira va a parar al torrente sanguíneo y esta toxicidad llega al bebé a través del cordón umbilical. Esto no solo acarrea problemas respiratorios en la criatura al nacer, sino hasta malformaciones. Son datos que preocupan.

La incineración de la basura, práctica común en los barrios de nuestra provincia, no solo contribuye a producir ambientes contaminados de humo. Esta práctica es perjudicial para el organismo. La inhalación tanto del humo de tabaco como el producido a través de la quema de basuras, son factores que influyen negativamente en la salud de toda persona por lo que alienta no llevarla a cabo. Municipios, por ejemplo, como Malvinas Argentinas, lanzaron una campaña pidiendo no sacar basura domiciliaria y elementos combustibles en plena pandemia. Un dato para tener en cuenta.

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