Editorial

Necesidad vs salud pública: un dilema en José C. Paz

En las últimas semanas El Primero había publicado un vídeo donde se veía a varios  carreros llevando para vender, en carretas tiradas por caballos,  autopartes, chatarras y hasta un volquete para poder llevar un plato de comida a la mesa. Despertó repudió la publicación ya que la tildaban de discriminatoria. Ahora volvió el debate de los basurales barriales y la tracción a sangre.

En el 2019 El Primero fue el único medio local que puso en la mesa el debate sobre la necesidad vs la salud pública, un tema incómodo y lleno de contradicciones que están lejos de resolverse en el futuro inmediato.

En José C. Paz los carreros no son algo del pasado como comenzaba a ser en distritos vecinos. La recolección de tracción a sangre tirada por yeguas en varios puntos de la provincia son inaceptables pero en territorio paceño sigue siendo una realidad a la que muchos evitan enfrentar y dar un debate profundo. La necesidad allí no es la misma que en otros municipios.

La realidad es que esta semana volvió el debate sobre los carreros y su importancia en la generación de nuevos basurales en plazas, espacios públicos y troncales. En el 2019 la avenida Potosí eliminó su boulevard por la cantidad de descarga peligrosa en plena calle de los mismos y propios comerciantes.

Si bien el área de Obras duplicó la presencia de operativos de día y noche, hasta los fines de semanas, la localización de basurales barriales (agravada por la cuarentena) son una recurrente pelea de levantar montículos y basura todos los días en el mismo lugar. Hay espacios históricos.

Para comenzar a resolver parte de esta encrucijada el municipio (que tiene municipalizada la recolección) realizó cambios en el área. Ahora la recolección municipal queda en manos de la Secretaria de Obras luego de años al mando de Daniel Sauchelli, para normalizar y diagramar nuevas estrategias en un territorio que se extendió, creció y se desarrolló en todos los aspectos. Un trabajo titánico.

Ahora bien, la cuarentena tiene la particularidad de generar más residuos, muchos de ellos terminan en plazas y espacios públicos donde son llevados por carreros, que por unas monedas, recogen la basura domiciliaria generando un descontrol sanitario cada vez más preocupante. No es sencillo atacar la urgencia, planificar el futuro manejo de los residuos y correr detrás de la inmediatez de esta época donde todos podan convirtiendo a las calles en verdaderos zafarranchos de irresponsabilidad vecinal, pero con la necesidad de exprimir las ideas para generar soluciones a corto, mediano y largo plazo.

Está claro que las familias que viven de  los residuos y trabajan de manera informal hacen un trabajo de reciclado, hay distritos que son expertos en esto. En su momento varios dirigentes sociales reconocieron a El Primero sobre la necesidad de regularizar y empadronar a los trabajadores informales. Pero son trabajos que deben ir coordinados, entre la regularización de la recolección en un municipio donde se genera mucho residuo, la responsabilidad vecinal y la recuperación del espacio público con duras  multas a quienes perjudiquen la salud. Es un trabajo del Estado como principal responsable pero de conciencia ciudadana. Hay zonas donde la gente tira ramas y basura en los propios corredores aeróbicos. Son espacios que reclamaron por años pero donde la anarquía sanitaria la manejan los carreros y descuidados.

Por otro lado no se puede negar la realidad de la extrema necesidad que no depende del municipio y si de las ruinas de un Estado que vuelve a comenzar cada tantos años arrojando a la marginalidad a muchas familias que van hacer lo que sea para comer, claro, dentro de sus experiencia e interpretación de sus limítense.

José C. Paz comenzó un cambio de época muy marcado en estos meses con la ampliación de áreas a las que le reconocen más responsabilidades, son áreas que quedan más expuestas en cada error pero son las únicas que pueden realizar el extenuante trabajo de modificar y planificar una dura realidad. La oposición bombardea desde sus trincheras en las redes sociales pero sin soluciones concretas más que el reclamo como herramienta. Es sencillo ser opositor.

¿Hay responsabilidad del Estado? Claro que sí. ¿Los carreros levantan la basura con el guiño de los vecinos? Está a la vista. ¿Hay necesidad? Es indiscutible. Son problemáticas que deberán ir resolviendo antes que esto se genere inviable.

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