Editorial

Se viene un pico de contagios en el conurbano y la presión anticuarentena aumenta

Por Lionel Benitez

Con los distritos de la región superando ampliamente los 100 contagios por distritos el conurbano se prepara para el pico de contagios con la llegada del invierno. Pero está lejos de tambalear el sistema de salud provincial

La maquinaria de apriete por parte de los empresarios más poderosos de país en las pantallas de los medios con logística de una parte de Juntos por el Cambio hacen que, en pleno pico de contagios, en la ciudad Horacio Rodríguez Larreta analice una apertura mayor. Una contradicción entre el peligro sanitario que conlleva pero que tiene una explicación lógica.

En la ciudad la mayoría de los votantes del espacio macrista pide una apertura inmediata y el rebote lo encuentra en las pantallas, fake news y diarios que tienen una mirada centroporteña de la pandemia. El ataque furioso de los grupos, para que el gobierno realice una apertura, es fenomenal.

Muchos de los que salieron a la calle en las últimas semanas confirman sus sospechas con las maratónicas transmisiones anticuarentena. El editorialista estrella de La Nación Más, Carlos Pagni, sostuvo que el presidente Alberto Fernández tiene un metejón enfermizo con la cuarentena, claro que  lo dijo con simbolismos más refinados.

Desde hace semanas la cuarentena está levantada de hecho en el conurbano. El gobernador provincial Axel Kicillof pretende volver a foja cero en el territorio pero a esta altura es irreal. Los distritos están enérgicamente desgastados por la  extenuante dedicación con la que se dedica a cubrir todas las bases. Hoy el retorno a primera fase del aislamiento sería correr la tapa a la olla de presión, que naturalmente lleva al hastío a la gente, que pide volver a trabajar, incluso, para muchos, los lleva a exponer sus propias vida, o peor aún, la de sus propios hijos o padres. La horda conspirativa caló hondo y no solo es por el macrismo o los medios los cuales tienen intereses, por ejemplo, con la deuda Argentina. Es un error pensar que la movida anticuarentena es meramente macrista.

Las primeras pruebas en empresas y fabricas comenzaron a mostrar contagios entre sus trabajadores.

Los municipios están muy lejos de la ocupación total de las camas para casos graves, desde hace tiempo se acondicionaron clubes, gimnasios y hasta boliches para casos leves en toda la provincia de Bueno Aires. Los cálculos del gobierno acertaron, en estos días, el pico pegará un salto por la entrada del frio y las enfermedades de estación. Cuando esto pase habrá que barajar y dar de nuevo. Los municipios tendrán un rol más determinante. Deberían tenerlo.

Sin embargo la preocupación está lejos de los respiradores, asistencia alimentaria y camas. Lo que exprime los pensamientos en los intendentes es el cumplimiento ciudadano, que a pesar que son la mayoría, una parte importante sigue la vida con normalidad y pone en alerta a los sistemas de salud. Aún no ingresó con fuerza en los sectores populares que el cumplimiento obligatorio no es a punta de pistola sino de la responsabilidad individual. Los casos más graves en los barrios populares son por aglomeración,  aglomeración inevitable. Mientras los pobres se contagian deben quedar aislados en sus asentamientos y barrios precarios, los ricos siguen viajando.

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