lunes 19 de noviembre de 2018 - Edición Nº970
El Primero Noticias - Actualidad » Editorial » 11 oct 2018

La crisis como jefe de la campaña más pobre y el crecimiento de los nuevos actores populares

La realidad virtual habla de un gobierno con espalda para seguir resistiendo su propia crisis y un grupo de referentes políticos que, a pesar de medir poco, son los que le podrían ganar a Macri. Mitos que se derrumban con la preocupante actualidad.


Por:
LIONEL BENITEZ

Por Lionel Benitez

El presupuesto que el gobierno nacional busca aprobar está repleto de recortes en la educación, la salud y sobre todo en los sectores más golpeados por la crisis autoinflingida que provocó el propio gobierno ante la tentación de quedarse con todo de un solo bocado.  

En los últimos días se conoció una fotografía donde Utubey, Massa, Picheto y el gobernador de Córdoba Schiaretti, se mostraban con una nueva opción electoral para las elecciones del próximo año. Esa escena fue retratada por los que diseñan la cocina de la opinión pública como el eje del bien, diferenciado de la corrupción k y la angurria macrista.

Lo cierto es que mientras la pelea por el poder, que al final del camino solo lo dan los votos, se esconden varias estrategias para amortiguar la crisis, mover el eje social de donde comienzan a germinar nuevos actores y meter preso a todo opositor que asome la cabeza, sobre todo del peronismo, el principal objetivo del poder de turno.

Mientras nos acercamos a una de las elecciones más pobres de los últimos tiempos, por el control que se van a ejercer unos sobre otros ante los escándalos de los cuadernos k y los falsos aportantes M, por debajo se viene generando un “estado crítico” creciendo en medio de la lucha interna de poder en Cambiemos y en el propio peronismo.

La raquítica campaña que se avecina comienza a darle chances a sectores sociales que hasta ahora eran despreciados por su falta de estructura económica e inexistente alquimia a la hora de conseguir recursos para la contienda electoral. La mirada es muy seductora.

Los movimientos feministas son un fenómeno mundial que ha ganado musculatura como estructura en los últimos meses del intenso y políticamente incorrecto debate por la despenalización del aborto. Detrás de esa lucha utilizada como estandarte de combate contra las “mochilas históricas”  que carga la sociedad como “normales” vienen otros argumentos indexados como la equidad salarial, la igualdad laboral entre tantos Derechos que parecen ya un aluvión imparable.

Por otro lado empezaron a verse brotes que vienen del sector popular  y que estaban fuera de radar de la política clásica y la moderna antipolitica Pro.

Ahora el desafío para el poder, ese poder que sobrepasa por kilómetros a Mauricio Macri, es exprimir las estrategias para frenar a los sectores que no son de interés para las pantallas ni las tapas de los diarios, ni mucho menos son taquilleros para la crónica política-policial y que vienen desde abajo.

Pero siempre hay una estrategia para todos, mucho más cuando se trata de sostener el poder, que últimamente viene muy ligado a la poderosísima crisis que el propio Fondo Monetario Internacional ya calcula con fría mirada.

Hace unos días se produjeron dos hechos que no fueron percibidos con la gravedad  que deberían observarse.

El primero de ellos, y el más importante, fue el manto de sospecha que la Ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich,  arrojó de manera premeditada sobre las organizaciones sociales. Según la funcionaria el narcotráfico solo puede sobrevivir en las barriadas con apoyo de los sectores populares. Ese disparo fue intencionado, dañino y tiene un objetivo: deslegitimar a las bases, las que aguantan las crisis fuera de la política partidaria, para hacer una especie de juicio mediático sometiéndolo al escarnio público de manera bestial para domesticarla de cara al 2019.

En segundo lugar, que tiene un hilo conductor  y mucha astucia, es la intravenosa de recursos que la provincia de Buenos Aires comenzó a proporcionarles a las iglesias.

Esto tiene dos objetivos claros, a mi modo de ver: Volver a poner a las iglesias como eje central en asistencia social saltando a las organizaciones para desvalorizarlas socialmente y correrlas del eje, y, además, tiene el condimento del argumento de esperanza futura –propio de la estrategia evangelizadora Pro- que permite, con su propia logística histórica, ganar los territorios pero esta vez con herramientas del Estado, para frenar y poner el debate en el sector popular. La despenalización fue un ensayo de cómo se puede trasformar una lucha por Derechos en un festival de objeciones militadas desde la mirada de las iglesias.

Todas las estrategias tienen el sello del jefe de campaña que es crisis, que todavía no mostró su peor cara. La continuidad de Mauricio Macri depende de su propia crisis, la unidad del peronismo también depende de ella, allí ya nadie tendrá más excusas.  

 

 

 

 

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias

VIDEOS