jueves 05 de diciembre de 2019 - Edición Nº1351
El Primero Noticias - Actualidad » Editorial » 21 nov 2018

Traigan la sidra que el gobierno pone los fuegos artificiales

El G20 se presenta como el principal foro internacional para la cooperación económica, financiera y política: aborda los grandes desafíos globales y busca generar políticas públicas que los resuelvan. Desde el 30 de noviembre al 1 de diciembre tendrá epicentro en Buenos Aires y el gobierno arma una serie de escenas para ejercer el control.


Por:
LIONEL BENITEZ

Por Lionel Benitez 

La cumbre del G20 que tendrá como anfitriona a la República Argentina desde el 30 de noviembre y el 1 de diciembre tiene un condimento que va por fuera de la cumbre  que recibirá a los principales líderes del mundo.

La ministra de Seguridad Patricia Bullrich “le sugirió” a los porteños pegarse una escapada para no interferir con la logística que tendrá en el alrededor de la ciudad la cumbre, claro, que bajo a la amenaza de severidad. Se paralizarán vuelos, trenes y líneas de colectivos, un corte de avenidas de los ricos para ricos que no recibe la antipatía popular como suele suceder  cuando si lo hacen desempleados.

En pleno tratamiento del presupuesto 2019, que el senado le aprobó al gobierno de Mauricio Macri, comenzaron a tejerse tramas de intentos de desestabilización subversiva con la firma de los servicios a la orden de Cambiemos.

Una bomba en el mausoleo de Ramón Falcón con todas las estrategias mediáticas juntas: una mujer, anarquista, con teléfono en mano y un mensaje con lenguaje inclusivo se voló los dedos al manipular una bomba de fabricación casera. Un efecto a varias bandas propias de las “servilletas” que trabajan por estas horas sin descanso.

En este caso se logra un multiefecto: desviar el foco social del senado a la bomba anarquista, afectar a la oposición como gestora de la movida antidemocrática y de paso, sacudirle al feminismo, que tiene bastante inquieta a la política ya que no le deja dirimir sus contradicciones en paz. Y por supuesto, generar odio, ese odio visceral que tan bien le sienta al gobierno como estrategia.

Más tarde el grupo Clarín tenía la primicia de la bomba inútil que se instaló en inmediaciones de la casa del Juez Claudio Bonadio. Sin decirlo, el grupo que se quedó con todos los negocios, hacia un tiro por elevación para el kirchnerismo como quien diseñó la mesa de arena del ataque al juez enemigo de la ex presidenta. La idea prendió rápido  en los seguidores del presidente.  

 Días más tarde encontraron artefactos en el subte y en las vías del tren. Pero no nos olvidemos del televisor viejo en las escaleras de la estación de subte, que los medios vendieron como explosivos pero cuando confirmaron que se trataba de una TV nadie salió a desmentir la primera información.

El día martes hallaron siete granadas sin espoletas debajo de las formaciones del Tren San Martín, que estaba estacionado en los talleres de la estación de José C. Paz.

Otra vez medios como TN y el portal Clarín mostrando fotos de granadas con espoletas cuando las halladas no las tenían y estaban inutilizables. Una mentira más que señala el camino de espanto y locura, que desde el gobierno buscan generar en la gente para lograr el control y el odio recalcitrante a una supuesta amenaza anarquista inexistente.

En este clima de hostilidad permanente, de crispación desmedida con la que el gobierno nacional hace desayunar a la sociedad día a día, generando todas las jornadas un nuevo enemigo entre inmigrantes, células de Hezbolá arraigadas en el país virtual y partidos políticos golpistas. Mauricio Macri lleva al país al odio, un odio del que será difícil volver.

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