Municipios

Marcha a un año del asesinato de Lucia Costa en Zar Burguer de San Miguel

Allegados, amigos y familiares de Lucía Costa, la joven de 19 años que hace un año murió en la fatal explosión del bar Zar Burgers de San Miguel, marcharon a la Fiscalía 8 de Ballester en San Martín en reclamo de justicia. Desde el día de asesinato de Lucia su madre denuncia encubrimiento político.

La movilización fue este martes en San Martín. Allí un grupo de personas entre familiares y amigos de Lucia Costa, volvieron a pedir justicia ya que a un año del fatal hecho que acabó con la vida de la catequista no hay imputados y el dueño, Carlos Oliverio, no fue ni siquiera llamado a declarar a pesar de las irregularidades del local.

Lucia murió luego de una explosión se dio cuando una moza intentó recargar con un bidón de alcohol un centro de mesa que tenía una vela encendida y se generó la combustión.

La detonación hizo que a Lucía Costa se le prendiera fuego la cara y el torso, con quemaduras en el 74% de su cuerpo y vías respiratorias. La joven agonizó durante horas en el suelo del local mientras pedía auxilio a los gritos, gritos que iban apagando su vida minuto a minuto en una agonía incalculable, dijeron los especialistas. El vídeo es insoportablemente cruel.

Fue trasladada al Hospital Larcade y luego al Instituto del Quemado, donde falleció luego de dos infartos. Además de Lucía ocho jóvenes -de entre 17 y 19 años-, resultaron heridos, con quemaduras en distintas partes del cuerpo, y se encuentran internados en el Larcade, uno de ellos en grave estado.

Encubrimiento político

Hoy, a pesar de los datos recolectados, no hay imputados pero el encubrimiento comenzó con Lucía aun agonizando en el piso del local sin habilitación en medio de la pandemia y la prohibición provincial, la manipulación de elementos peligrosos y estructura no apta para su funcionamiento como una medias obra en el techo que llevó a tratar el tema como un “Cromañon” en San Miguel.

El local fue “habilitado” de hecho por funcionarios que minutos estuvieron en el lugar y volvieron para comenzar con el plan municipal de tapar pruebas, como por ejemplo, la desaparición del teléfono celular de Lucía cual cuenta con datos claves para la investigación.

Mientras la joven daba sus últimos gritos de vida Carlos Tato Oliverio (dueño de Zar Bar) Respondía mensajes en la vereda tranquilizando a los suyos asegurando que “al local no le pasó nada, una piba se quemó pero no pasó nada”, se lo escucha decir en el audio.

La impunidad municipal, que parece legitimarse en las urnas con una avalancha de votos, tomó un nuevo camino a las horas: lejos de dar duelo municipal por la tragedia de la que hablaba el país y que un año más tarde hasta los mismos medios locales se olvidaron, el intendente Jaime Méndez aseguraba que “no iba a prestar a la politiquería barata” y de un plumazo eliminaron sin escalas todo el organigrama que exhibía los responsables del área donde el propio Calvente, hombre fuerte de municipio y espada de Joaquín de la Torre, figuraba como responsable.

LOS BOMBEROS CONFIRMAN IRREGULARIDADES

La madre de Lucía entregó un pen drive a la fiscal, con filmaciones de los celulares de jóvenes que estuvieron en el lugar esa noche.

“El Primero Noticias”, había señalado que los celulares de muchos jóvenes, que fueron siniestrados la noche fatídica en el lugar. Pero el hecho de gravedad, que complica aún más en su responsabilidad no solo a Oliverio y Piana, QUIENES FIGURAN EN LAS “HABILITACIONES”, sino al mismo municipio sanmiguelino, es que los Bomberos Voluntarios confirman en su informe (que adjuntamos), que el bar Zar no estaba habilitado por ellos en el aspecto de la seguridad, pese a lo cual el informe municipal insiste en que estaba bien habilitado.

 

Es grave el hecho de la falta de habilitación de los bomberos, y empuja la responsabilidad de la causa hacia la gestión municipal de Jaime Méndez.

Estando vencido el certificado anual de “Conforme” de Bomberos de San Miguel, está claro que la habilitación municipal es nula de toda nulidad.

Además, esta información que revela defensa contradice el discurso oficial que asegura que, esa misma noche, los inspectores controlaron el local pero que, a minutos de retirarse ocurrió la tragedia. Si fuera cierta la visita al bar por parte de los funcionarios municipales también estarían comprometidos, los papeles demuestran que no estaban habilitados.

De cajera a dueña pero sin dejar de ser cajera

La justicia tiene en su poder un documento de la venta de Zar Burger a una empleada, quien siendo «dueña», aún seguía siendo a cajera. La maniobra tiene aroma a «testaferro».

Lucía Costa murió hace un año, abrazada por las llamas en una noche de reencuentro con amigos que no veía por la pandemia. Sufrió, agonizó, murió y dejó un futuro que ya no será. Y sufrió mucho.

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